La identidad como fuente de delitos de odio

Partiendo de un estudio analítico, sociológico de la identidad, permite deducir los siguientes aspectos, todo ser humano nace con su identidad inherente a su ser, constituida o como lo indica el Dr Jacques Lacan “preestablecida, que es aquella que inconscientemente nace de el, le permite responder en la euforia, tristeza o sorpresivamente, le aparece en sus sueños y otra pre fabricada basada en guiones socioculturales”. Es decir, todo ser humano, en su interior tiene su personalidad propia a su creación, indistintamente como pueda comportarse.

En este sentido, si damos por entendido esto, podemos aducir que el ser humano sufre de crisis de identidades, el hombre durante su evolución ha pretendido adaptarse a los cambios y esa adaptación va cada vez más a la negación de la propia identidad. Vemos como existen cantantes de diferentes géneros musicales, que van generando pautas de como vestir, comer, hablar u otros artistas de diferentes medios que señalan cuales son las identidades socialmente aceptadas.

Lo que genera como consecuencia un rechazo, odio o desprecio por aquel que no se adapto a esa tendencia, así lo llaman “tendencia” lo que traza la pauta en un tiempo y momento determinado, es por ello que cada día, se hace evidente el rechazo a ciertas identidades. Así como también la intolerancia a los que desean continuar siendo contemporáneos en un mundo que día tras día pretende avanzar hacia lo moderno.

Lacan decía que no hay peor destino que venir al mundo sin haber sido deseado, pero después añade que el traumatismo del nacimiento es el de venir al mundo como deseado. Ambas afirmaciones son válidas, porque de lo que se trata es de la existencia de un trauma estructural, que afecta a todos por el hecho de proceder del deseo del Otro. Fue Jacques Lacan quien hizo su entrada en el campo del psicoanálisis con la teoría del Estadio del espejo, que explica cómo se produce la constitución del yo como primera identificación.

El autor plantea una idea disruptiva indicando que el ser deseado en el nacimiento es el peor destino, ya que trae consigo una IMPOSICION DE UNA IDENTIDAD por parte de los padres.

Sobre este aspecto apoyándose en la neurología, Lacan subraya que el infans humano nace en un estado de prematuración motriz, que le hace experimentar el cuerpo como algo caótico, dislocado, sin conexión. La unidad del cuerpo, como ese objeto que le pertenece y en el que se puede reconocer, no procede del organismo, sino de la constitución de una imagen corporal. Para conseguir esa imagen unificadora se requiere del auxilio de una imagen exterior que de alguna manera ofrezca al niño un modelo anticipatorio de la unidad corporal de la que aún no puede disfrutar. Esa otra imagen puede ser la que obtiene al verse reflejado en el espejo, o la de un semejante.

Ahora bien es parte del ser humano la constitución de su propio “yo”, fijar sus gustos, personalidad y criterios de pensamiento, ello como primera fase de la identificación, todo ser humano debe saber identificarse o describirse como un ser humano diferente a otro, disruptivo de todo esquema sin que ello lo considere como un loco que no se adapta al contorno social.

Como decía Rimbaud “yo es otro”. Frase a la que se le han dado muchas vueltas e incluso se interpretó como parte de la locura del poeta, pero que desde el psicoanálisis se puede entender precisamente como lo contrario a la locura, pues no hay enajenación mayor que la que responde a la formula “yo = yo”.

Razón tiene Rimbaud, ya que el ser humano en su deseo de poder penetrar a los círculos sociales, laborales o étnicos donde no puede hacerlo de manera sincera mostrando su identidad su verdadero YO, busca asumir constantemente otra identidad. Presumiendo que un YO falso, que no es más que otra persona distinta a la que se le está preguntando.

Es común, evidenciar que el ser humano, al no poder lograr alcanzar tantas metas que se auto plantea, tiende a visualizar en otro, sus propias metas, lo que lo lleva a cambiar su identidad por la de este que desea imitar buscando con ello alcanzar un nivel superior que les acerque a sus objetivos.

Posemos indicar entonces que quien no se adapta a los cambios sociales, esta condenado a sufrir rechazo, la identidad del yo, muchas veces está basada en palabras de afirmación. Y dichas palabras de afirmación están ancladas a las emociones del ser durante toda su vida, ya que todos necesitamos que las personas que amamos nos valoren y acepten.

Indica Freud el siguiente ejemplo “Este niño será un gran hombre o un criminal”, pronosticó el padre del Hombre de las ratas cuando este famoso paciente de Freud solo tenía seis años, y fue lo que le condujo a desarrollar una intensa sintomatología destinada a verificar o a desmentir la profecía paterna.

En el ámbito social comprobamos cómo los fenómenos de masa dan cuenta del poder del discurso. La multitud se deja llevar por aquellas palabras que consuenan con las fantasías con las que cada uno se fabrica su propia realidad psíquica. Desde distintas disciplinas se ha estudiado la figura del líder y sus efectos sobre las masas que, no pudiendo vivir sin la figura del amo, muestran una verdadera sed de obedecer.

Es por ello que, concluyendo con el análisis, se permite indicar que un motivo de los crímenes de odio, es el rechazo a la colectividad, ejemplo el CALIFATO, cuando no tolera otra practica religiosa, LOS NAZIS al querer pretender alcanzar la IDENTIDAD SUPERIOR o HOMBRE SUPERIOR, los KKCLAN en EEUU, donde los negros eran tenidos como criminales, y muchas otras prácticas, que en su interior estaban basadas en la no aceptación de identidades. Lo que desencadena un efecto de odio.